Con los zapatos prestados

Mari Carmen Navarro Ruiz Comprendí de inmediato, era mi rostro el del cuadro. Reconocí mi corsé amordazando mis labios precintados Mis lentes de miedo en sus ojos sin nardos, Mis sueños y quebrantos en su piel de crisantemo Impresos como un pergamino de desdichas, Veo sus caminos sin andar, sus olas sin espumas. Mi llanto.Sigue leyendo «Con los zapatos prestados»