La bailarina de Auschwitz

En nuestro Club de Lectura: LA BAILARINA DE AUSCHWITZ de Edith Eger

            Eger tenía dieciséis años cuando los nazis invadieron Hungría y se la llevaron con el resto de la familia a Auschwitz. Sus padres fueron enviados a la cámara de gas y ella permaneció junto a su hermana Magda, pendiente de una muerte segura, aunque bailar El Danubio azul para el alto cargo militar Mengele salvó su vida. A partir de entonces comenzó una incansable lucha por la supervivencia que, tras los campos de exterminio, la condujo después a la Checoslovaquia tomada por los comunistas para, finalmente, terminar su periplo en Estados Unidos, donde acabaría convirtiéndose en discípula del ilustre Viktor Frankl, padre de la logoterapia. Fue en ese momento, tras décadas ocultando su pasado, cuando se dio cuenta de la necesidad de curar sus heridas, de hablar del horror que había vivido y de perdonar como camino a la sanación. Edith Eger decide, siendo ya una anciana nonagenaria, escribir esta novela autobiográfica para relatar el proceso que la llevó a pasar de sentirse víctima a superviviente. Cuando, por fin, es capaz de mirarse al espejo y comprobar que el odio, el miedo y el rechazo han desaparecido en favor del perdón, ve cómo aparece la auténtica libertad capaz de ayudarla a superar el trauma.

            La protagonista Eger o Dicuka (como la llamaban sus padres) al principio se autoevalúa de modo negativo frente a sus hermanas, movida por los comentarios que de ella hacía su madre. Sin embargo, su fortaleza estoica irá transformándola a lo largo de la historia hasta lograr una visión cada vez más positiva de sí misma, que la ayudará no sólo a luchar en favor de la supervivencia diaria dentro del campo de concentración, sino también a superar la tragedia. Entre ella y su hermana Magda, con quien comparte la experiencia en Auschwitz, crecerá un vínculo tan poderoso que servirá a ambas de soporte fundamental para sobrevivir. No obstante, la otra hermana Klara, a pesar de haber sacrificado su infancia, dedicada por entero al violín, pudo salvarse de vivir aquel horror. Belá, convertido en el esposo de Eger, le ofrece tras salir del campo de exterminio una vida de prosperidad y opulencia inimaginable para ella, siendo, además, capaz de ceder a su deseo de marchar a América dejando atrás toda su fortuna y apoyándola en los difíciles momentos que entrañan el descubrimiento y curación de su trauma.

            Dividida en cuatro partes: la prisión, la huida, la libertad y la curación, casi todos los integrantes del club de lectura identifican dos grandes bloques: la parte autobiográfica (centrada en el antes, durante y después de la experiencia de Auschwitz) y la parte final, que por acabar convirtiéndose en un libro de autoayuda (compuesto por una relación pormenorizada de casos clínicos que la autora parece necesitar para dar coherencia al contenido) provoca cierto tedio a algunos miembros de nuestro club.

            Entre los temas principales, que se convierten en las causas que motivan el trauma de Eger, podemos señalar: el antisemitismo, el odio racial, la crueldad, la tortura, el asesinato, la muerte, la violencia, la violación de los derechos humanos… Como consecuencia de ello aparecen: el miedo, el hambre, la enfermedad, la soledad, el abatimiento, la derrota, la culpa… Y como soluciones la autora propone: la fuerza mental positiva, la solidaridad (incluso en las circunstancias más adversas), el empuje, la lealtad, la valentía, el agradecimiento, el amor, el poder mágico del perdón…

            Con un lenguaje sencillo, cercano y directo, Edith Eger nos muestra, a través de una experiencia personal sumamente dramática, cómo todos los seres humanos tenemos la opción de elegir el modo de entender lo que ocurre en nuestra vida, decidiendo si hundirnos o crecer, dejarnos atrapar y maltratarnos o tomar la responsabilidad de nuestras heridas para vivir vidas enriquecidas y enriquecedoras para los demás.

            La bailarina de Auschwitz ha permitido a los miembros de nuestro club de lectura reflexionar y debatir sobre cuestiones tan interesantes como: la importancia de la fortaleza mental ante la adversidad, el valor que posee una mirada positiva frente a los hechos dramáticos de la vida, la delgada línea que separa el bien del mal en la libre elección del individuo, cómo se diluye la responsabilidad individual cuando la maldad es una acción común, el imprescindible, aunque difícil, y poderoso poder del perdón… Y concluimos que la suculenta aportación de todos y cada uno de los componentes del grupo nos ha enriquecido a todos. Gracias, compañeros.

            La bailarina de Auschwitz ha sido nuestra primera lectura de este año. Otras novelas para 2023, elegidas en el seno de nuestro club lector, serán: Siete agujas de coser de Lucía Chacón, Todo va a mejorar de Almudena Grandes, Los vencejos de Fernando Aramburu, Hamnet de Maggie O Farrel y La forastera de Olga Merino.

            Feliz año a todos.

            ¡¡¡Nos vemos en los libros!!!   

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