Literatura mística y fray Bernabé de Palma

El comienzo de la literatura mística en España coincide con varios sucesos de carácter histórico y religioso.

Por un lado, la Reconquista contra árabes y judíos en 1492, encabezada por los Reyes Católicos, adquiere el carácter religioso de cruzada en defensa del Cristianismo. El mismo año en que la Reconquista llega a su fin, tiene lugar el descubrimiento de América, que estuvo acompañado de un marcado afán evangelizador hacia los indígenas del Nuevo Mundo. Ambos acontecimientos, junto con la invención de la imprenta, cierran la puerta a la Edad Media, dando paso al inicio de la Edad Moderna, una época convulsa, de enardecida religiosidad, que propició el ambiente necesario para el nacimiento del misticismo.

Por otra parte, la relajación de las costumbres de los religiosos medievales provoca una profunda fisura en el interior de la propia Iglesia, lo que conduce a la necesidad de una transformación en los hábitos de vida eclesiásticos. Ello trajo como consecuencia la Reforma del Cardenal Cisneros, que provocó la proliferación de una literatura ascética, proclamadora de una manera de vivir más austera y contemplativa. Con ello se aspiraba a influir también en la educación moral del pueblo, por esta razón, el empleo de una lengua en la que confluye: la viveza del tono popular con la terminología culta, a la vez que la lírica propia del estilo bíblico.

Para dar el valor que merece a la figura de Fray Bernabé de Palma dentro del marco de la literatura de la época, es preciso distinguir entre ascética y mística. La primera depende en exclusiva de la voluntad humana, mientras que la segunda procede de la Gracia Divina. De hecho, como sabemos, existen tres vías para alcanzar la unión con Dios:

  • Vía Purgativa: en la que el alma se purifica de sus vicios con la oración, la privación (ayuno, voto de silencio…) y la mortificación del cuerpo pecador (flagelación, penitencias…). Esta es una etapa ascética.
  • Vía Iluminativa: el alma, libre de pecado y ataduras terrenales, tiene constancia de la presencia de Dios, al que ve y siente. Etapa mística.
  • Vía Unitiva: el alma queda a solas con la divinidad en absoluta y amorosa entrega. Etapa mística que sólo unos cuantos privilegiados tenían la oportunidad de experimentar.

Eran bien conocidos en los ambientes religiosos de la época los arrobamientos y éxtasis de fray Bernabé de Palma, por lo que, lejos de equivocarnos, puede acuñarse el término de místico para referirnos a él. En cuanto a las etapas de la mística en España podemos hablar de cuatros:

  • Período de importación e iniciación: desde la Edad Media hasta 1.500 en la que Cisneros ordena la recepción y traducción de la mística extranjera.
  • Período de asimilación: se corresponde con el reinado de Carlos V (1516 a 1556) en las que las doctrinas importadas son expuestas a la española de la mano de: Fray Alonso de Madrid, Fray Francisco de Osuna y del propio Bernabé de Palma.
  • Período de plenitud: coincidente con el reinado de Felipe II en que la mística florece con figuras tan relevantes como Fray Luis de León, Fray Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, entre otros.
  • Período de decadencia: se prolonga hasta el s. XVII y donde ya no hay creadores místicos, sino simples compiladores de los autores precedentes.

Fray Bernabé de Palma (1469-1532) era un escritor místico nacido en Palma del Río. Según los datos del cronista Andrés de Guadalupe, a los 22 años recibió el hábito como religioso lego franciscano en la provincia de los Ángeles, aunque había tenido hasta ese momento el oficio de hortelano. Vivió como ermitaño en Sierra Morena algunos años, gozando de fama popular por su profunda vida interior, e incluso se le adjudicaban milagros. El mismo cronista refiere que siendo portero en el convento de Belén (Palma del Río) se multiplicaban inexplicablemente las limosnas que pasaban por su mano.

Es un místico experimental, que habla de sus propias vivencias. Se le atribuyen varios escritos, pero, en cualquier caso, el que le dio fama dentro de la literatura mística fue Via spiritus o de la perfección espiritual del alma, obra póstuma, que, siendo de persona iletrada, tuvo muy buena acogida por el público, alcanzando siete ediciones en veinte años, hasta que, en 1559, fue puesto en el Índice de libros prohibidos. No obstante, su influencia fue grande en Sevilla, en el centro de España, en Valencia y en Barcelona. Y, convertido en uno de los grandes pioneros místicos del recogimiento en España, ejerció una notable influencia sobre Santa Teresa de Jesús, quien utilizó su obra como texto teológico de referencia. Finalmente, murió en su ciudad natal en 1532.

Para conmemorar el primer aniversario de su fundación, nuestro Ateneo descubrió el pasado 30 de diciembre una cartela que luce en la puerta principal del Convento de San Francisco en homenaje a este ilustre escritor místico de nombre Fray Bernabé de Palma. 


María del Carmen Navarro Ruiz es ateneísta, licenciada en filología hispánica por la universidad de Córdoba y logopeda titulada por la universidad de Vic (Barcelona); ha ejercido la docencia en enseñanza secundaria durante 29 años y ha publicado casi una veintena de libros.

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