Los templarios en Palma del Río

En la noche de los tiempos de la historia de un pueblo se repite una y otra vez, que
los Reyes Católicos estuvieron en Palma, que Miguel de Cervantes conoció el
convento de San Francisco, que los frailes franciscanos palmeños llevaron la
naranja a California y que los templarios fueron amos y señores de la villa de
Palma entre el siglo XIII al XIV. Hace unos días se reunieron en Palma los
hermanos y hermanas de la Orden del Temple, en su Investidura Internacional. El
priorato de España organizó la reunión en el convento de San Francisco.

Pero, volvamos al principio. Juan Gómez Bravo escribió en el año 1778 su Catálogo de
los Obispos de Córdoba, Tomo I, y al referirse a la reconquista cristiana y a la orden de
caballeros templarios escribió “Las memorias de este Prelado (Don Fernando Gutiérrez)
se continúan por los años siguientes, en que se ventiló con sumo ardor la Causa de los
Templarios. Y aunque en España fueron declarados inocentes, el pontífice Clemente V
extinguió esta Orden (…) En el Obispado de Córdoba poseían la villa de Palma, y por
entonces quedó incorporada a la Corona”. Unos años más tarde, el licenciado D. Luis
María Ramírez y Las Casas-Deza escribió su Corografía histórico-estadística de la
provincia y obispado de Córdoba; al llegar a Palma del Río afirma “Desde el tiempo de
la conquista perteneció Palma a la Orden del Templo, la que habiendo sido extinguida
en 1312 se incorporó a la corona”.

Según estas crónicas no documentadas ni investigadas, entre 1241 y 1312, la villa de
Palma hubiera pertenecido a esta orden de templarios, pero el historiador palmeño
Manuel Nieto Cumplido en su libro Palma del Río en la Edad Media, se limita a hablar
de las donaciones recibidas por las órdenes de Santiago y Calatrava en nuestro
municipio, y siempre descartó esa supuesta vinculación con los templarios.
Sin embargo la Orden de San Juan de Jerusalén, los hospitalarios, tuvo una amplia
presencia en el valle del Guadalquivir. Esta Orden de San Juan, por medio de la
Encomienda de Tocina, fue propietaria de tierras en Palma del Río en el pago de Los
Algodonales y en el de San Juan, tal como ha estudiado José María Carmona
Domínguez en los documentos de la Encomienda de Tocina y Robaina hasta el siglo
XVI.

La huella cultural de las órdenes militares sí está presente en la historia de Palma del
Río, sin poder determinar, su peso en la estructura política, económica y social de la
entonces villa. Han pasado siglos y tenemos una visión imaginaria de las órdenes y muy
especialmente de los Templarios. Pero, los días 23 y 24 de junio, en el solsticio de
verano y la noche de San Juan, más de veinte hermanos y hermanas de la Ordo
Supremus Militari Templi Hierosolymitani universalis (OSMTHU) se reunieron en Palma del Río.

El Priorato de España organizó esta reunión, que llaman Investidura
Internacional con frey y sor venidos de Portugal, Italia, Inglaterra, Croacia, Estados
Unidos y otros países americanos junto a una alta representación española. En el
convento celebraron la vela de armas, ceremonia privada de iniciación de los novicios
para ingresar en la orden. En la parroquia de San Francisco se celebró el ritual
caballeresco de los nuevos hermanos con el rigor que impone todo el revestimiento de
los hermanos con los mantos con la cruz tau patriarcal y las veneras. Los entrantes de
riguroso frac negro fueron introducidos en una solemne procesión con banderas y armas
hasta el interior del templo, donde a puerta cerrada fueron recibiendo a los nuevos
hermanos cubiertos por túnica y capucha completa que impedía la visión siendo
acompañados hasta el altar por un hermano, para arrodillarse en el reclinatorio ante el
prior del priorato y otras dignidades de los templarios. Tras la ceremonia comenzó la
Eucaristía. Una página curiosa del siglo XXI para que quede registrado el paso de la
Orden de Caballeros Templarios por Palma del Río.

Manuel Muñoz Rojo, ateneísta, dr. en Historia y académico. Es experto en temas relacionados con la historia de Palma del Río.

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