Ana Isabel Gamero González

Conservadora de bienes culturales (Palma del Río, finales de los 70)

Fotografía de Juan Flores en el ABC

Ana Isabel Gamero González es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla con la especialidad de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Cuenta en su haber con una destacada experiencia profesional en proyectos de recuperación de obras de arte de temática religiosa en las Diócesis de Córdoba y Sevilla, y con un profundo conocimiento del patrimonio religioso en las diócesis del Sur de España. Desde abril de 2016 es conservadora del Patrimonio del Cabildo Catedral de Sevilla.

Natural de Palma del Río, relata cómo desde que era muy pequeña sentía gran afición por la pintura, haciéndose alumna a la temprana edad de 9 años del taller que el Patronato de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad organiza cada año. Es necesario mencionar que dicho taller está destinado a personas mayores de 18 años. Y señala cómo no sólo fue muy bien acogida, sino que destaca, además, la consideración que recibió por sus obras, sobre todo trabajos a carboncillo. Heredada la admiración por el arte a través de su familia, subraya que su madre es bordadora en oro y ha hecho muchas piezas para hermandades. A la Patrona le bordó un manto en color azul con oro. Y destaca con ilusión que también le bordó su propio  vestido de novia y el de su hermana. Desde pequeña acudió a museos acompañada de sus padres y aprendió de este modo a dejarse fascinar por el mundo del arte.

Entre los trabajos que ha acometido antes de asumir su actual responsabilidad en la seo hispalense destacan: la restauración de decoraciones pictóricas y escultóricas de la Puerta del Perdón de la Mezquita-Catedral de Córdoba, así como numerosas actuaciones en obras pictóricas del Arzobispado de Sevilla, el Seminario Metropolitano, el Palacio Episcopal de Córdoba, comunidades de vida consagrada, parroquias y colecciones particulares

Su misión en la actualidad es la de preservar el patrimonio artístico heredado, para que continúe siendo un instrumento de fe. En sus palabras aparece ese compromiso cuando afirma: “Intentaré siempre en la medida de mis posibilidades que el arte ya creado mantenga el carácter docente y evangelizador”. Desempeño que afronta con una gran ilusión.

Esa tarea de mantenimiento y conservación en relación con el vasto patrimonio atesorado desde hace siglos por el Cabildo lleva consigo lo que entiende como una gran responsabilidad y dice: “Es un servicio multidisciplinar de gestión y difusión de las colecciones de pintura, de escultura, orfebrería y de los textiles históricos”. Bajo sus cuidados en la Catedral están también: la Virgen de los Reyes y el cuerpo incorrupto del rey San Fernando, devociones de ingente valor que ella custodia con esmerada estima.

Su carácter amable y su talante sencillo, junto a su capacidad de entrega y sobrada profesionalidad, han hecho de la Conservadora una pieza valiosísima para el Cabildo de la Catedral, cualidades que en el año 2020 la hicieron merecedora de la Medalla de la Ciudad de Palma del Río en el marco de las actividades celebradas con motivo del Día de Andalucía. Ana recibía ese merecido galardón con profundo agradecimiento.


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