El martes 17 de octubre, con motivo del Día Mundial de la Mujer Rural, que se conmemora cada 15 de octubre, tuvo lugar en la sede del Ateneo una Charla/Coloquio, donde varias mujeres de ayer y de hoy nos hablaron en primera persona de su experiencia vital en el entorno rural.
La situación de la mujer rural ha experimentado cambios significativos a lo largo del tiempo. De acuerdo con el contexto histórico, el papel de la mujer rural ha evolucionado en términos de sus derechos, oportunidades y reconocimiento en la sociedad. En el pasado, su papel se centraba principalmente en las labores agrícolas y en la producción de alimentos para la familia y la comunidad. Llevaban a cabo tareas como la siembra, el cuidado del ganado, la cosecha y la preparación de alimentos.
En muchos casos, tenían un acceso limitado a la educación y las oportunidades de desarrollo personal. Sus roles estaban fuertemente ligados a lo doméstico y a la crianza de los hijos. Enfrentaban desigualdades de género, como la falta de propiedad de tierras y la discriminación en cuanto a sus derechos legales y participación en la toma de decisiones dentro de sus comunidades.
En la actualidad, las mujeres rurales han logrado avances significativos en el reconocimiento de sus derechos y en su participación activa en la vida rural. Han adquirido mayor acceso a la educación, a la atención médica y a la información. Han diversificado sus roles y actividades.
Además de las tareas agrícolas, han incursionado en emprendimientos, cooperativas y otros proyectos productivos que les brindan independencia económica. Ha habido un mayor reconocimiento de la importancia del papel de las mujeres en el desarrollo rural sostenible. Se promueve su inclusión en la toma de decisiones, la elección de líderes y la participación en organizaciones comunitarias. Sin embargo, persisten desafíos, como la falta de acceso equitativo a recursos, la violencia de género, las desigualdades salariales y la brecha tecnológica.
Dar las gracias a todas las participantes por regalarnos su testimonio y su tiempo, a Antonio Flores por su ayuda desinteresada y al Área de Igualdad por confiar en el Ateneo para organizar el evento.





Ana Adarve, vocal de la Junta Directiva del Ateneo de Palma del Río.